jueves, octubre 20, 2011

Ética clínica en tiempos de exigencia expectante/Mercedes Pérez Fernández

ROM (Royal Ontario Mueum)/Toronto, Canada/foto del editor
Contrato preventivo y principios éticos básicos, por Mercedes Pérez Fernández,
Médico General, Especialista en Medicina Interna, Equipo CESCA, Madrid, España

Cito aqui parcialmente este documento presentado por la autora en el Congreso Brasileño de Medicina y Comunitaria, junio de 2011.
Texto completo en: http://www.equipocesca.org/index.php?s=etica+clinica

"El contrato curativo, de ahora y de siempre, concede crédito social y justifica milenariamente la existencia del médico. El contrato preventivo de hoy tiene en muchos casos escaso fundamento científico, en otros desacredita y con frecuencia provoca daños no justificados en personas sanas (o aparentemente sanas). 
En el ejemplo, ya vemos que el contrato preventivo es un error, que desacredita a la médico pues probablemente el paciente tiene razón al rechazar la vacuna antigripal.


La ética clínica exige cuidar el contrato curativo, para no perder la confianza social, y ser extremadamente prudentes con el contrato preventivo. En este segundo caso es todavía más importante adaptarse a las expectativas y creencias de los pacientes.


El contrato preventivo sólo se sostiene sobre el conocimiento profundo del paciente, por más que muchas veces se ofrezcan actividades preventivas estandarizadas "según edad y sexo", por ejemplo. 


El contrato preventivo exige un respeto exquisito al principio básico bioético de la autonomía del paciente, a la toma en consideración como nunca de sus valores y de sus expectativas vitales. 


De hecho, lo que se espera del médico es que "adapte" lo preventivo al paciente, a su familia y a su comunidad. De esa manera el contrato preventivo puede transformarse en un acuerdo respetuoso, bien lejos de la habitual "arrogancia preventiva", tan típica de un paternalismo que "sabe lo que es mejor para el paciente" en casi todos los ámbitos de la vida. 


El contrato preventivo exige, de hecho, el máximo respeto a los cuatro principios básicos de la bioética, al más moderno (autonomía) y al más antiguo (no maleficiencia). Pero también, respeto al de beneficencia (relación de agencia) y al de justicia (para intentar evitar que la prevención trasvase recursos de jóvenes a ancianos, de enfermos a sanos y de pobres a ricos, como sucede habitualmente)."